LLAMAMIENTO Y ADHESIONES A LA II MARCHA AL AERÓDROMO DE ABLITAS
El próximo 24 de octubre marcharemos al aeródromo de Ablitas que, además de ser construido para la Legión Cóndor en 1937, reformado por prisioneros republicanos y empleado por el ejército durante la dictadura, fue expropiado del común en julio de 1967 por el Ministerio del Aire franquista a través de un decreto firmado por Franco y el General Lacalle.
Como ya señalamos el año pasado, este aeródromo forma parte necesaria de un complejo militar de prácticas y maniobras que incluye el polígono de tiro de las Bardenas, el campo de maniobras de San Gregorio y la base aérea de Zaragoza.
El aeródromo de Ablitas ha sido utilizado, de media durante el último lustro, más de 200 días al año. Este aumento de la actividad militar está directamente relacionado con el polígono de tiro de las Bardenas, donde se ensayan las guerras imperialistas de la OTAN mientras se acelera el gasto en armamento y la militarización de nuestra sociedad.
Habitamos un territorio en el que, a la expropiación y el uso en exclusiva de tierras y bienes comunales para fines militares, hay que sumar el riesgo de accidentes y la afección a la salud de todas debido a las pruebas y maniobras que en él se llevan a cabo. Estos ensayos sirven para perpetuar el colonialismo por todo el mundo, tal y como hacen en Siria, Níger, Somalia o Palestina, que lleva sufriendo la ocupación y el genocidio de su pueblo más de 80 años.
Todo está conectado a pesar de que el Capitalismo pretenda ocultarlo. Los rentistas, especuladores e inversionistas señalados por los sindicatos de inquilinas durante este otoño esperanzador son los mismos que, tras hacer negocio con las armas, reinvierten sus beneficios en el mercado inmobiliario. Blackrock, Vanguard, Cerberus o Blackstone, que ya se encuentran en Nafarroa y Aragón, son fondos de inversión que, directamente o a través de sus acciones en bancos y empresas, monetizan la precariedad, la muerte y la destrucción.
Y esto ocurre con la complicidad del espectro político institucional en su conjunto, tanto local como global, ya sea mediante el apoyo explícito o a través del silencio cómplice.
En este territorio existe una institución que legitima la presencia de los ejércitos y el uso militar del parque natural, es la Junta de Bardenas que, acepta una contraprestación económica manchada de sangre, repartida de forma oscura entre quienes la componen: 19 pueblos “congozantes”, el Valle del Roncal, el Valle del Salazar y el Monasterio de la Oliva. Su intención es comprar voluntades y callar la voz de las vecinas y vecinos de todos los municipios bardeneros.
No lo consiguen del todo. Desde la imposición de este polígono de tiro, quienes habitan esta tierra han protestado por su instalación, movilizándose y manifestándose tanto en la calle como institucionalmente; presentando diferentes iniciativas y posicionándose en contra del polígono y sus maniobras militares. Sin embargo, la movilización de la población no ha sido escuchada.
En diciembre del 2008 se firmó el último contrato entre la Junta de Bardenas y el Ministerio de Defensa por un plazo de 20 años divididos en dos periodos; los 10 primeros a cambio de un canon de 7 millones de euros.
A partir de 2018 y pese a las protestas sociales y posiciones políticas en contra de estas instalaciones, no se consiguió evitar la prórroga por otros 10 años más, durante los cuales se está recibiendo 14 millones de € al año.
En 2028 finaliza este contrato y volveremos a encontrarnos con la posibilidad de evitar una nueva firma. Esta fecha tiene que servirnos para recuperar las Bardenas para toda la población del entorno, tanto de Navarra como de Aragón, y poder decidir de forma autónoma y colectiva entre quienes habitamos este territorio su futuro.
REIVINDICAMOS
1.- La desmilitarización total y permanente de Las Bardenas. La no colaboración con el uso y la experimentación de armamento y ejercicios militares, que hacen peligrar nuestra seguridad, la del medio ambiente y la de otros pueblos del mundo que hoy están siendo bombardeados.
2.- No consideramos representativa, ni legitimada a la Junta de Bardenas para decidir por nosotr@s. Son los pueblos en su conjunto los que deben decidir cómo gestionar las Bardenas y qué hacer con ellas.
3.- Rechazamos el dinero que se recibe, por estar manchado de sangre, porque perpetúa las guerras y la violencia estructural de este sistema capitalista, sirve a los intereses de la industria militar y genera dependencia local del militarismo. El bienestar local no puede estar sufragado por la explotación militar de las Bardenas. Para ello proponemos realizar una desconexión programada del canon económico, adecuándose a las realidades y posibilidades de cada municipio.
4.- Exigimos el desmantelamiento inmediato del campo de tiro y el aeródromo de Ablitas, siendo el Ministerio de Defensa quien se encargue de la descontaminación del terreno. Rechazamos su traslado a otro territorio y proponemos un uso alternativo, como por ejemplo un Centro de Interpretación para la Paz.
Llamamos a la adhesión a estas demandas y a la movilización social para crear un frente común que actúe decididamente por la recuperación de las Bardenas y llene las calles de dignidad y lucha en defensa de la paz y la vida. Porque las paisanas que habitamos este territorio tenemos derecho a decidir cómo queremos relacionarnos con nuestro entorno y el único camino es hacerlo unidas.
Para envíar adhesiones en este enlace:
https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSeq2Q0aAzVfOSJv5nSMaZHy60x6zU4s92TVYx6ZKaKUzyY3MA/viewform

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