RESPUESTA AL MANIFIESTO DE LA ASAMBLEA ANTIPOLÍGONO (XXXVI MARCHA)
Como cada año se acerca la Marcha contra el Polígono de tiro de Bardenas y de nuevo, llega a nuestras manos el manifiesto elaborado por la Asamblea Antipolígono, a través del cual se están recogiendo adhesiones para la misma.
Para comenzar, creemos que es importante reconocer el esfuerzo colectivo de muchas personas por seguir manteniendo vivo el impulso reivindicativo de esta movilización histórica en Navarra, que comenzó aglutinando a la mayoría de los grupos antimilitaristas, antimperialistas, anti OTAN, ecologistas, antinucleares, grupos políticos y también sindicatos, que desde finales de los años 70 denunciaban la actividad militar en esta tierra. A lo largo de todos estos años, el movimiento contra el polígono militar de Bardenas ha pasado por distintas etapas, un movimiento vivo que ha evolucionado, pese a las dificultades que suponen las confrontaciones políticas, que pueden llegar a ser paralizantes, sin embargo, esta lucha colectiva se ha transformado, se ha diversificado y ha tomado diferentes formas que expresan las diversas identidades políticas de todas aquellas que lo conformamos hasta la actualidad.
Precisamente por eso, pensamos que es importante expresar nuestra postura ante el manifiesto de la XXXVI edición de esta Marcha contra el polígono de Bardenas, que sigue siendo un referente simbólico contra estas instalaciones, aunque ya no es la única muestra de rechazo contra este campo militar.
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| XXVI Marcha Antipolígono (año 2016) |
Creemos que es importante acudir a esta movilización y, como viene siendo habitual, llamaremos a participar en ella, aunque consideramos importante valorar también las siguientes reflexiones y aportaciones:
Consideramos que el manifiesto no recoge la sensibilidad de muchas personas que actualmente nos organizamos contra el escenario bélico actual, al que nos han arrastrado las élites económicas occidentales, principalmente EE.UU, la UE e Israel, desde el genocidio contra el pueblo palestino, pasando por los golpes de Estado de Venezuela, el Dombas en Ucrania, que desencadenó la invasión rusa, los ataques contra Irán, Líbano o si miramos algo más atrás las guerras de Siria, Afganistán, Libia, la invasión de Irak en busca de armas de destrucción masiva que nunca existieron, o también la guerra de la OTAN contra Yugoslavia.
A estas alturas de la historia es importante poner nombre a los agresores y definir claramente conceptos como derecho a la autodefensa, y evitar equidistancias y términos abstractos como “terrorismo” que ponen en un lugar de indefensión a quienes sufren las violencias de este imperialismo colonialista, que hace aguas por todos los lados, y que va a desplegar toda su barbarie, tal y como ocurre en Palestina para mantener sus negocios a costa de la vida de los pueblos del planeta.
Consideramos valioso seguir profundizando y ampliando el análisis sobre la postura que mantiene ante las recientes actuaciones del gobierno español, cuando describen que no se ha involucrado en la guerra de Oriente Medio.
Resulta irónico que este gobierno ha resultado ser el más militarista de la historia, cumpliendo con las exigencias de la OTAN para dedicar casi el 5% del PIB a gasto militar, endeudando por décadas y generaciones las arcas públicas para alimentar la industria del armamento y establecer de facto el régimen de guerra sin pasar por el parlamento.
Este gobierno que se muestra al margen de la guerra y el genocidio que practican EE.UU e Israel contra Irán, Líbano o Palestina no ha dejado de comprar armas al estado sionista, y mucho menos a EE.UU, ha promovido la persecución y la criminalización de activistas proPalestina, y no se plantea salir de la alianza Atlántica que lo amenaza y humilla continuamente. Este gobierno también está poniendo en marcha todas las medidas que le exige la UE para el “rearme”, todas ellas presentadas públicamente como inversiones de desarrollo industrial, presentando la militarización de la sociedad como una oportunidad para la creación de empleo, lavándose la cara de este gobierno en su implicación con la política de guerra occidental, contra aquellos pueblos que no se doblegan ante el autoritarismo.
Todo esto nos hace poner la atención también en estas instalaciones militares en las que se entrena la OTAN y EE.UU y que, forman parte de este entramado y lógica militar, que no se puede entender sin considerar lo anteriormente expuesto.
Por eso y porque sabemos que debemos llegar a 2028, año en el que expira el contrato, aglutinando al mayor número de colectivos sociales y políticos, llamamos a participar en todas aquellas iniciativas que vayan en la dirección de acabar con el único polígono militar de la OTAN permanente instalado en nuestra tierra.
Así que animamos a todas aquellas personas que compartan este sentimiento antimilitarista a acudir a la próxima marcha contra el polígono militar el día 7 de junio. Aunque también, queremos llamar la atención ante la equidistancia que pone a la misma altura la maquinaria imperialista de las potencias agresoras que a los pueblos organizados que hacen lo que está en su mano para sobrevivir, y no desaparecer para siempre de la faz de la Tierra.


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